Viejo Tacú

V

Viejo Tacú

Por: Sarah Maria Vazquez

Viejo Tacú,
hondo como mi pena;
perdido en los palmares de mi infancia.

que alborozaste de harina en la mañana
y pusiste sonrisas de pan
al mediodía;
que fuiste amigo inseparable del Tajibo
compañero estival del Tamarindo
aún tienes en tu fibra
la estirpe del molino y la cascada.
Yo se que todavía
queda huellas fragantes de otros días
en tu corazón
profundo y cóncavo.
¿De que tronco centenario
te forjaron los abuelos del campo?
¿Donde están ahora las muchachas
enjoyadas de luna
sincronizando la canción del río
con tu vaiven de arroz
y madrugada?
¡Cuantas labriegas y morenas manos
molieron cereales
y cansancio
en tu cuenco pulido de intemperie!
¡Cuanta espiga
danzó su ritmo de agua,
-liturgia agreste y dulce-
en tu vientre
bruñido de esencias vegetales!
Viejo Tacú,
¡como vuelves de pronto
a resonar vacío,
trasnochador insomne en la memoria!
Tú,
que hicistes pan y fuiste árbol
tienes ya
olor a olvido.

Añadir comentario